28 mayo, 2008
No recuerdo muy bien la fecha (¿1976?), pero tengo presente que mis papás me levantaron en la madrugada para hacerme saber de un acontecimiento que, con precedente, motivaba aquella vena de mi madre y que parece ser me heredó.
A ella le encanta observar el cielo; no me lo ha dicho nunca, pero creo que le hubiera gustado ser astrónoma o astronauta. Conoce las constelaciones, su formación, el por qué han sido nombradas de tal o cual manera, por qué brillan en azul, verde, rojo... siempre está al pendiente de la lluvia de estrellas y, ahora con internet y google earth (entre otras cosas) su horizonte se vuelve a complementar.
Aquella madrugada aterrizaba la sonda Viking en la superficie de Marte todo lo cual fue un evento que la televisión nacional transmitió tal como en 1969 lo hicieran con al alunizaje a cargo de Armstrong y demás tripulación del Apolo 11; en principio deberé confesar que, como todo buen niñito, ni lo comprendía y, desde luego, me daba mucha flojera, pero con el paso del tiempo me he sentido parte de la historia.
Claro, años más tarde los viajes a la estación espacial internacional y la “carrera” estelar poca cosa puede significar en las actuales generaciones; nos parece cosa de todos los días ver despegar las naves desde el Cabo Cañaveral (y eso que pocos hemos sido testigos de los lanzamientos desde la Guyana Francesa, o desde China o la India), amen de que en casi nada puede llamar la atención que Sir Richard Branson (como algunos otros) ya esté construyendo una base civil (no militar o gubernamental) de lanzamiento espacial y/o ya esté prácticamente comercializando esos vuelos. Pocos, incluso, se acuerdan del “Premio X” (10 milloncitos de dólares!!!), ese que se ganó Burt Rutan con su nave SpaceShipOne por haber podido realizar un vuelo tripulado (3 personas) a más de 100 kilómetros de la superficie terrestre.
En estas semanas se cumplen, según registros, 50 años de la NASA y hace unas cuantas horas, ver el júbilo de la misión de la sonda Phoenix que “amarizo” quién sabe si haya llenado la expectativa de alguna que otra madre y/o padre quienes hubieron de haber insistido con alguno de sus hijos para que fueran, como lo han sido otros, parte de la historia ...
A ella le encanta observar el cielo; no me lo ha dicho nunca, pero creo que le hubiera gustado ser astrónoma o astronauta. Conoce las constelaciones, su formación, el por qué han sido nombradas de tal o cual manera, por qué brillan en azul, verde, rojo... siempre está al pendiente de la lluvia de estrellas y, ahora con internet y google earth (entre otras cosas) su horizonte se vuelve a complementar.
Aquella madrugada aterrizaba la sonda Viking en la superficie de Marte todo lo cual fue un evento que la televisión nacional transmitió tal como en 1969 lo hicieran con al alunizaje a cargo de Armstrong y demás tripulación del Apolo 11; en principio deberé confesar que, como todo buen niñito, ni lo comprendía y, desde luego, me daba mucha flojera, pero con el paso del tiempo me he sentido parte de la historia.
Claro, años más tarde los viajes a la estación espacial internacional y la “carrera” estelar poca cosa puede significar en las actuales generaciones; nos parece cosa de todos los días ver despegar las naves desde el Cabo Cañaveral (y eso que pocos hemos sido testigos de los lanzamientos desde la Guyana Francesa, o desde China o la India), amen de que en casi nada puede llamar la atención que Sir Richard Branson (como algunos otros) ya esté construyendo una base civil (no militar o gubernamental) de lanzamiento espacial y/o ya esté prácticamente comercializando esos vuelos. Pocos, incluso, se acuerdan del “Premio X” (10 milloncitos de dólares!!!), ese que se ganó Burt Rutan con su nave SpaceShipOne por haber podido realizar un vuelo tripulado (3 personas) a más de 100 kilómetros de la superficie terrestre.
En estas semanas se cumplen, según registros, 50 años de la NASA y hace unas cuantas horas, ver el júbilo de la misión de la sonda Phoenix que “amarizo” quién sabe si haya llenado la expectativa de alguna que otra madre y/o padre quienes hubieron de haber insistido con alguno de sus hijos para que fueran, como lo han sido otros, parte de la historia ...