Nunca desees demasiado algo que se te puede cumplir

12 junio, 2007

Para todos ustedes un breve cuento:

Un día desperté colgado de un árbol. Desde luego, quién lo iba a imaginar, pero así fue.

Apenás habían pasado unos meses de aquella elección y cuando creia que la izquierda podría vencer mis dudas, el méndigo PG la va regando, claro con una pequeña ayudadita del otro extremo de la cuerda: la derecha.

El Felichuy y compadres no eran la mejor opción de los indecisos y, ni hablar, mi voto útil se convirtió en inútil.

-Bueno- Me dije, -No es para tanto-, -Si de verdad existe la justica (AJÁ!), todo quedará centrado; después de todo, aquél jaloneo de fuerzas no podría dar a más, es decir, quedar en el centro con el resto de los decentes indecisos va a ser lo mío-

Me fui a la noche con ese pensamiento y con el recuerdo de aquél comercial del programa de Hulk Hogan recientemente transmitido en el canal VH1: -nunca desees demasiado algo que se te puede cumplir-

-Epa! tu! el de la rama grande!-

Fue grande mi sorpresa al darme cuenta que no era el único colgado de aquél árbol, aunque alguna fuerza extraña me impedía voltear a ver a mi interlocutor.

Antes de poder contestarle, una luz cegó mi vista; no eramos los únicos, algunas otras voces se escuchaban.

Debiera decir en este momento que el frio recorrió mis venas, pero no, ello no fue así.

En ese mismo momento oímos un grito desgarrador y luego el crujir de cristales; seguí sin poder moverme pero ese alarido hizo que el resto se dieran cuenta de la horrible realidad: la navidad llegó y todos eramos esferas debidamente colgadas ¿desde dónde creen? exacto, desde el concéntrico centro...

NUNCA DESEES DEMASIADO ALGO QUE SE TE PUEDE CUMPLIR.