En pié soportar el dolor...

01 agosto, 2008



Esa tarde no quisiste acompañarme con un café, seguías molesto porque no alcanzabas a comprender los motivos que llevaban a miles de personas a ser tan indiferentes unas con otras; de hecho hasta llegaste a justificar que buena parte de tus obras estaban dedicadas a modificar la mente de ese sector (muy grande, enorme).

Recuerdo que nos presentó el “Abuelo” Sergio después de que él interpretó a capela una de las canciones de la obra musical “El Hombre de la Mancha”; lucías cansado y algo te abrumaba entonces, nunca supe qué fue ni tampoco quise importunar preguntándolo.

Recientemente, como abogado y creador viste que parte de tu esfuerzo se hizo realidad cuando fue aprobada uno de tus ideales: poner al alcance de todo mexicano (por lo menos) un libro “económico”.

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Ayer por la tarde no alcanzaba a recuperarme de la sorpresa y ¡ZAZ! me entero que lejos de la “matria”, como si se hubiera enterado, no dudó en hacerte compañía; es curioso, esa misma tarde del café fallido él también nos había acompañado.

Seguía de vez en vez sus letras del primer blog hasta que lo hackearon; ya tenía cerca de un año sin asomarme al otro y hasta ayer leí tu poema de despedida; como siempre, sabías lo que iba a suceder...

Hoy no puedo decir que ambos descansan en paz; siempre estaban tratando de hacer “algo”, no se cansaban y por ello les tuve (TENGO) más que respeto, gran admiración.

Uno parte hoy al norte del país y esperamos los restos del otro al tiempo en que, cuando esto último suceda, quisiera estar cerca y que haya mucho viento para que la mayoría pueda tener algo de ti.

Chale, ya tenía rato sin llorar...