18 septiembre, 2008
Después de los días de "descanso patrio", llegué muy tempranito a la oficina y me puse al corriente con algunos de los pendientes más abrumadores. Al medio día “Quien-tira-al-Monte” me pidió que lo llevara al quiropráctico y semi-conversamos en relación a la particular óptica que guarda cada quien de un mismo evento.
El resultado (más o menos) fue que llegamos a creer que las buenas intenciones de una persona no necesariamente son vistas de esas manera por nuestra contraparte; creo que así me pasó cuando “ladelasorejaslargas” me mandó a la goma... ni modo...
Lapsus piratescus: este es el momento adecuado para insertar la lectura que he realizado en otro blog:
"(...)
Muchas veces hacemos daño a quienes tenemos cerca y pedimos perdón, luego pasado un tiempo volvemos a hacer daño y así el pedir perdón es como algo familiar, algo que se utiliza demasiado a menudo, no sería mejor no hacer nada que duela para no tener que pedir perdón tantas veces? Cuando las heridas son profundas... dejan cicatrices en el alma.
Mirar lo que cuenta esta historia-reflexión:
Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta.
Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo:
—Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. —
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
Autor: Desconocido"
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurara para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
Autor: Desconocido"
(...)"
Termina el lapsus...
Por la tarde me puse a desarrollar ciertos argumentos de un trabajo que me fue asignado y, luego de un día de ardua labor aproveché para salir “temprano”.
Casi no lo hago, pero antes de abrir la puerta de cristal de las oficinas tomé una bocanada de aire mientras bajaba la vista y cerraba los ojos, empujé la puerta y me incorporé al mismo tiempo en que los abría de nuevo... me detuve un instante... ya era navidad.
Neta, en ese momento me vino a la mente esa imagen: ya estamos en navidad. La vi, la olí, la sentí...
Termina el lapsus...
Por la tarde me puse a desarrollar ciertos argumentos de un trabajo que me fue asignado y, luego de un día de ardua labor aproveché para salir “temprano”.
Casi no lo hago, pero antes de abrir la puerta de cristal de las oficinas tomé una bocanada de aire mientras bajaba la vista y cerraba los ojos, empujé la puerta y me incorporé al mismo tiempo en que los abría de nuevo... me detuve un instante... ya era navidad.
Neta, en ese momento me vino a la mente esa imagen: ya estamos en navidad. La vi, la olí, la sentí...
Acto seguido tuve las ganas incontenibles de decírselo a alguién, es decir, que en ese momento sentía que YA estabamos en navidad (¿¿??) y, luego de un instante, ya no marqué aquél número...
Vaya, en realidad SI marqué un par de ellos: en el primero no me respondieron y en el segundo si hubo "click".
Sin más, cuando tomó la llamada dije: "(...) quise que supieras que hoy, hace unos momentos, al salir de la oficina, sentí que ya estabamos en Navidad y que sentí la necesidad de hacérselo saber a alguien (...)". Me respondió diciendo: "(...) Que padre que me lo hicieras saber a mi primero!!! (...)".
En fin... quise que lo supieran...

P.S.- Pinches versiones del mundo... no me ha tocado la que vi en el cine...
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