07 abril, 2008


En el encuentro entre la tarde que todavía es día y el día que se hace noche, se veían caer de una en una esas malolientes gotas.

Esas gotas dejaron sentir su unión y más tarde el chorro se precipitaba al interior de lo que había sido una cúpula de finísimo cristal que ahora resultaba dificil de reconocer.

El chapotear dejó sentir la presencia de una debil figura a contraluz... del otro lado se monitoreaban sus movimientos... era tiempo de que cayera la total obscuridad de la noche, ya era hora...