03 septiembre, 2007
Rescato unas líneas del pasado que vienen bien aderezadas con unas de este presente que, como ya te has dado cuenta, aún no se ha ido, permanece aquí, esperando:
¿Esperar? sí, pero no esperar en el descanso, en la pasividad, en la falsa expectativa de quien aguarda que las cosas se den solas.
Esperar en la acción; esperar con la convicción total de que los rumbos del destino los señalaremos nosotros.
No voy sólo ni lo estaré, mientras compartas conmigo a la distancia este momento y, en algún instante en tu futuro, lo traigas al presente...
Un día alguien reconocerá (o, más bien, recordará) mi letra, las texturas, la grafología y preguntará ¿por qué lo hizo? ¿qué es eso que le motivo a escribir sin miedo? ¿qué es eso que le llevo de aquí para allá en un instante?
¿será que es como la luz a la oscuridad que uno sin el otro no se comprenden?
Aspirar a lo mejor que puedas hacer o a quien espera que se lo hagas aunque pienses que es inalcanzable. Quienes prosiguen y perseveran se le aproximan más, mucho más que aquellos que el miedo y el desaliento les hicieron abandonarlo por inalcanzable.
Si, paciente espero...
