12 diciembre, 2008
Esta es una historia que armo con 95 galletitas por lo que es probable que no tenga ni piés o cabeza:
Acá comienzo sin poder dejar un verdadero mensaje al destinatario y ese ha sido uno de los inconvenientes que me ha traido la "precisión" pues a veces cuando leo allá arriba un "beep" lo interpreto como un "beeeep" y no hago caso a las señales. Claro, esa parte de la "precisión" no es el mejor de mis aliados y es que una palabra pierde su significado común con tan sólo un simple cambio como "pérdida" por "perdida". En todo caso, la ausencia queda y es cosa de encontrar como substituirla.
Sucede que la rutina te hace dejar de percibir lo verdaderamente cotidiano, aquello que, de por sí, es básico; es probable que cuando se decida uno por comenzar con su reconciliación consigo mismo, a la distancia, seguro que alguno que otro fruto se ha de haber dado.
En efecto, alzar la voz sirve, pero la continuidad de aquellos esfuerzos es lo que debería seguir siendo el motor de aquellas marchas con gritos conjugados... a la distancia, mira ¿qué ha pasado? (bueno, bueno... no pierdo la fe...).
La verdad es que uno no tiene más o menos problemas en la medida en que los demás tengan, precisamente, más o menos problemas.
Las coincidencias llevan en algunos casos a pensar que el resto de la gente no es original y que, por tanto, nos copian (eso me hace pensar en que debo conocer lugares lejanos mmm... digamos, como Polonia); lamentablemente es hasta que uno tiene contacto con esas experiencias cuando uno se pregunta ¿hasta cuando? y lo peor: ¿por qué lo permitimos? (y lo seguimos permitiendo): Sin duda, los viajes ilustran.
Ese es el tema: en ocasiones no se puede opinar del menú sin antes haberle entrado (por lo menos), a las botanas... "los acostones de la vida" y demás etcéteras solo me hacen atinar a escribir que "nada es para siempre, ni lo es todo, ni es lo único".
En ese momento aunque todo parece confuso es cuando debe tenerse presente que la fantasía es la mentira que aún no se ha convertido en verdad y, lamentablemente, eso es lo que nos llama la atención de ella: que nos encanta vivir engañados (carajo... como lo dije por ahí... llegué tarde a la fiesta... y ello no deja de ser mi culpa, en fín).
Los placeres son eso y nada más aunque, desde luego, resultan "culposos" cuando les negamos (casi siempre) en sociedad; por ello, trato de no avergorzarme de lo que me gusta (a lo hecho pecho ---ajá---).
Bueno, el amor puede serlo todo para algunos, lástima que muy pocos conocen el significado de ese elemento. La manera de concretar las fórmulas sociales no tiene fin aunque, en realidad, hubiera querido haberlo escrito antes.
La "culpa" es algo que, de cualquier modo, no es otra cosas más que una sentencia a cargo de un tercero, es decir, una calificación que desmerece a quien haya incurrido en aquella acción y que hubiera dejado de cumplir con una norma establecida (la gente es rebelde y punto).
Creo que no hay momentos definitorios (aunque es cierto que existen "modelos definitorios"): lo que hay son cambios de rumbo que, eventualmente, te llevan a otro mar tantas veces como quieras dar vuelta al timón. Claro, a veces sucede que cuando quieres volver a ver aquella película ya no hay nada; la bronca es cuando alguién más explora tu diario de placeres nada culposos.
Todo es propenso de ser "extrañable"; ahora queda la duda ¿cuándo termina ello?
Acá sólo me queda marcar el rostro con una norme sonrisa y ojos ensoñadores (claro, "aposentados" en mis dos manos al lado de los cachetes mientras pienso qué seguir escribiendo); se me hizo un nudo (nudito) en la garganta, pues me acorde de "Violinista en el Tejado" (por aquello de las tradiciones).
Lo dicho, en el caso del amor cuando se tiene a la mano y se vive por él, se puede andar y morir así, como un verdadero Don Juan (aunque sólo hubo uno y hay un montón de imitadores). SI, nunca hay que decir que "NO" (bueno, 0.K., no siempre), eres quien eres y no quieras parecerte a alguien más.
Bueno, es mejor bailar con extraños que (como decía el buen Billy Idol) "bailar con uno mismo" (maldita sea... voy a volver a llegar tarde la fiesta, chale, chale y recontra chale).
¿Dónde estabais en los malos tiempos? me he perdido un poco ¿dónde me encuentro ahora? El video está borrado, la marsellesa suena en mi cabeza y sigo sin saber dónde estoy. Lo mismo dije antes solo que ¿ahora qué usaré?
Me pareció haber visto remolques con todas estas cosas; ahora trataré de conseguir esos bienes en otro lugar (aunque no sé en dónde). Ya lo he hecho antes, aunque siempre espero hasta el final, dejando que corran todos los créditos hasta que se prenda la sala.
Bueno ya... uf!!! pa'comidita que me eché aunque ahora no debo distraerme, acá aguardan las galletas y debo cumplir mi promesa de ver cine francés.
Si quedamos sujetos al estereotipo que nos venden por aquí y por allá estamos fritos; nuestra historia DEBE ser "nuestra histEria".
Caray, no soy cafetero pero como dice la rola "por ti seré, por ti seré"; me encantaría poder servir a cuanto amigo se pudiese café tras café de las mil y una manera que existen, pero sólo se hacer el soluble.
Podría hacer algo más inteligente, pero esto de las galletas y el chocolate de la tienda de la esquina me impiden pensar al mismo tiempo que escribo (jajaja!!! eso duele).
La desestabilización interna que provoca el entorno de los individuos provoca en ellos esos disturbios que, desde luego, nada tienen que ver con la paz ¿y por qué me entero hasta ahora? Debo conseguir más amigos (creo que ya lo dije antes).
Un día iré a Patzcuaro en día de muertos y platicare de aquellas historias de brujas y "brujas", pero eso sólo será hasta que vea suficientes.
Esto de los significados dan para pensar a cada cual cosas diferentes de un mismo tópico. Por otra parte, es difícil unificar criterios pues, para ello, habríamos de someternos a una regulación específica que, desde luego, lo lograra.
Una historia como estas deja entrever que ojalá se conservara la inocencia, lo que también me recuerda que cuando me vaya querría que hubiera música y videos. Juntemos las orillas, eso es padrísimo, pues ese tipo de herencias son las que deben perdurar más.
Tengo que volver a leer pero por muchas razones habré de detener mis comentarios (las galletitas siguen por ahí aunque no estoy seguro que cuando voltée sigan en su sitio para guiar mi camino de regreso).
La primer pesadilla de la calle del infierno podría formar parte de una lista muy concreta; lo malo es que, si lo haces, siempre excluyes pequeñas cosas que, en su oportunidad, llenaron grandes huecos. La cosa es no olvidar y, a fechas recientes, tenemos mente de drive-in y/o de "cómprese-úsese-y-tírese", si no ¿para qué va uno al cine sin importar si estás en Dublín, Los Ángeles o Montreal? (sonidos y olores).
Un maestro me decía que antes de poder pensar en los demás, debe uno atender el compromiso que tiene uno consigo mismo, por ello luego te cuento lo que me pasa(ba) en los temblores (todo lo demás son mitos):
"Así nos quedamos, viendo desde nuestro nivel como continuaba la noche, esa misma con la que meses atrás nos comprometimos; más tarde continuaríamos encendiendo los fuegos artificiales..."
El escritor si fue inteligente al detectar que un verdadero prodigio no puede ir en contra de la naturaleza para "acortar" el camino y permitir continuar con la normal normalidad que la línea de vida nos va dando. Felicidades, pues ya me imagino la de quejas que se ha de llevar San Antonio (¿a poco no es maravilloso leer?).
"El rincón del morbocidio" es bien conocido por aquellas que, mal-cogidas-fueron, detectaron que, en realidad, siempre han sido bien-cogidas y mal-satisfechas ¿Ves como si nos gusta que nos engañen? aunque cuando se vibra de la misma manera, eso es otra cosa. El aviso en ese sentido es muy importante aunque definitivamente es instintivo; al paso del tiempo es cuando uno entiende los trucos de los demás.
Una de mis respuestas a "en qué momento'?" es: cuando decidimos no voltear atrás y seguir de frente sin importar a quien derribemos (la verdad es que no se me ocure nada inteligente que poner aquí). Dah... somos retependejos. Como siempre le juego al abogado del diablo y en su favor deberé decir que no se quiere incomodar a nadie. En el caso de la tristeza, no me parece que haya manera de dejar de sentirla ni que se elimine, es mejor dejarla fluir para dar paso a nuevos sentimientos (sean cuales fueren: hay que aprender a vivir con lo que hay).
"Con el paso del tiempo vamos descubriendo lo que fuimos cuando en realidad estamos dejando de ser lo que somos"
(lo dijo un filósofo de banqueta del S.XXI)
(lo dijo un filósofo de banqueta del S.XXI)
Acá comienzo sin poder dejar un verdadero mensaje al destinatario y ese ha sido uno de los inconvenientes que me ha traido la "precisión" pues a veces cuando leo allá arriba un "beep" lo interpreto como un "beeeep" y no hago caso a las señales. Claro, esa parte de la "precisión" no es el mejor de mis aliados y es que una palabra pierde su significado común con tan sólo un simple cambio como "pérdida" por "perdida". En todo caso, la ausencia queda y es cosa de encontrar como substituirla.
Sucede que la rutina te hace dejar de percibir lo verdaderamente cotidiano, aquello que, de por sí, es básico; es probable que cuando se decida uno por comenzar con su reconciliación consigo mismo, a la distancia, seguro que alguno que otro fruto se ha de haber dado.
[---Huele a tierra mojada y casi no quiero leer la siguiente parte, no vaya a ser que también se humedezca el teclado---]
En efecto, alzar la voz sirve, pero la continuidad de aquellos esfuerzos es lo que debería seguir siendo el motor de aquellas marchas con gritos conjugados... a la distancia, mira ¿qué ha pasado? (bueno, bueno... no pierdo la fe...).
La verdad es que uno no tiene más o menos problemas en la medida en que los demás tengan, precisamente, más o menos problemas.
[---MMM... se me antojaron unos keebes, carajo aquí cerquita no hay un restaurante libanés, como me gustaria que hicieras unos y me invitaras a degustarlos---]
Las coincidencias llevan en algunos casos a pensar que el resto de la gente no es original y que, por tanto, nos copian (eso me hace pensar en que debo conocer lugares lejanos mmm... digamos, como Polonia); lamentablemente es hasta que uno tiene contacto con esas experiencias cuando uno se pregunta ¿hasta cuando? y lo peor: ¿por qué lo permitimos? (y lo seguimos permitiendo): Sin duda, los viajes ilustran.
Ese es el tema: en ocasiones no se puede opinar del menú sin antes haberle entrado (por lo menos), a las botanas... "los acostones de la vida" y demás etcéteras solo me hacen atinar a escribir que "nada es para siempre, ni lo es todo, ni es lo único".
En ese momento aunque todo parece confuso es cuando debe tenerse presente que la fantasía es la mentira que aún no se ha convertido en verdad y, lamentablemente, eso es lo que nos llama la atención de ella: que nos encanta vivir engañados (carajo... como lo dije por ahí... llegué tarde a la fiesta... y ello no deja de ser mi culpa, en fín).
Los placeres son eso y nada más aunque, desde luego, resultan "culposos" cuando les negamos (casi siempre) en sociedad; por ello, trato de no avergorzarme de lo que me gusta (a lo hecho pecho ---ajá---).
Bueno, el amor puede serlo todo para algunos, lástima que muy pocos conocen el significado de ese elemento. La manera de concretar las fórmulas sociales no tiene fin aunque, en realidad, hubiera querido haberlo escrito antes.
La "culpa" es algo que, de cualquier modo, no es otra cosas más que una sentencia a cargo de un tercero, es decir, una calificación que desmerece a quien haya incurrido en aquella acción y que hubiera dejado de cumplir con una norma establecida (la gente es rebelde y punto).
Creo que no hay momentos definitorios (aunque es cierto que existen "modelos definitorios"): lo que hay son cambios de rumbo que, eventualmente, te llevan a otro mar tantas veces como quieras dar vuelta al timón. Claro, a veces sucede que cuando quieres volver a ver aquella película ya no hay nada; la bronca es cuando alguién más explora tu diario de placeres nada culposos.
Todo es propenso de ser "extrañable"; ahora queda la duda ¿cuándo termina ello?
[---Se me antojan unas tapas, aunque un arrocito no caería nada mal---]
Acá sólo me queda marcar el rostro con una norme sonrisa y ojos ensoñadores (claro, "aposentados" en mis dos manos al lado de los cachetes mientras pienso qué seguir escribiendo); se me hizo un nudo (nudito) en la garganta, pues me acorde de "Violinista en el Tejado" (por aquello de las tradiciones).
Lo dicho, en el caso del amor cuando se tiene a la mano y se vive por él, se puede andar y morir así, como un verdadero Don Juan (aunque sólo hubo uno y hay un montón de imitadores). SI, nunca hay que decir que "NO" (bueno, 0.K., no siempre), eres quien eres y no quieras parecerte a alguien más.
Bueno, es mejor bailar con extraños que (como decía el buen Billy Idol) "bailar con uno mismo" (maldita sea... voy a volver a llegar tarde la fiesta, chale, chale y recontra chale).
¿Dónde estabais en los malos tiempos? me he perdido un poco ¿dónde me encuentro ahora? El video está borrado, la marsellesa suena en mi cabeza y sigo sin saber dónde estoy. Lo mismo dije antes solo que ¿ahora qué usaré?
Me pareció haber visto remolques con todas estas cosas; ahora trataré de conseguir esos bienes en otro lugar (aunque no sé en dónde). Ya lo he hecho antes, aunque siempre espero hasta el final, dejando que corran todos los créditos hasta que se prenda la sala.
[---GRRR, que pinche coraje... por cierto, hago pausa para un caldo de pollo y/o unas enchiladas de mole---]
Bueno ya... uf!!! pa'comidita que me eché aunque ahora no debo distraerme, acá aguardan las galletas y debo cumplir mi promesa de ver cine francés.
[---"y mientras tanto, en el salón de la justicia..."---]
Si quedamos sujetos al estereotipo que nos venden por aquí y por allá estamos fritos; nuestra historia DEBE ser "nuestra histEria".
Caray, no soy cafetero pero como dice la rola "por ti seré, por ti seré"; me encantaría poder servir a cuanto amigo se pudiese café tras café de las mil y una manera que existen, pero sólo se hacer el soluble.
Podría hacer algo más inteligente, pero esto de las galletas y el chocolate de la tienda de la esquina me impiden pensar al mismo tiempo que escribo (jajaja!!! eso duele).
La desestabilización interna que provoca el entorno de los individuos provoca en ellos esos disturbios que, desde luego, nada tienen que ver con la paz ¿y por qué me entero hasta ahora? Debo conseguir más amigos (creo que ya lo dije antes).
[---¿¿¿Cómo que no fuiste a la fiesta??? y yo con antojo de jochos, aunque procuro no ensuciarme de los condimentos---]
Un día iré a Patzcuaro en día de muertos y platicare de aquellas historias de brujas y "brujas", pero eso sólo será hasta que vea suficientes.
Esto de los significados dan para pensar a cada cual cosas diferentes de un mismo tópico. Por otra parte, es difícil unificar criterios pues, para ello, habríamos de someternos a una regulación específica que, desde luego, lo lograra.
Una historia como estas deja entrever que ojalá se conservara la inocencia, lo que también me recuerda que cuando me vaya querría que hubiera música y videos. Juntemos las orillas, eso es padrísimo, pues ese tipo de herencias son las que deben perdurar más.
Tengo que volver a leer pero por muchas razones habré de detener mis comentarios (las galletitas siguen por ahí aunque no estoy seguro que cuando voltée sigan en su sitio para guiar mi camino de regreso).
La primer pesadilla de la calle del infierno podría formar parte de una lista muy concreta; lo malo es que, si lo haces, siempre excluyes pequeñas cosas que, en su oportunidad, llenaron grandes huecos. La cosa es no olvidar y, a fechas recientes, tenemos mente de drive-in y/o de "cómprese-úsese-y-tírese", si no ¿para qué va uno al cine sin importar si estás en Dublín, Los Ángeles o Montreal? (sonidos y olores).
Un maestro me decía que antes de poder pensar en los demás, debe uno atender el compromiso que tiene uno consigo mismo, por ello luego te cuento lo que me pasa(ba) en los temblores (todo lo demás son mitos):
"Así nos quedamos, viendo desde nuestro nivel como continuaba la noche, esa misma con la que meses atrás nos comprometimos; más tarde continuaríamos encendiendo los fuegos artificiales..."
El escritor si fue inteligente al detectar que un verdadero prodigio no puede ir en contra de la naturaleza para "acortar" el camino y permitir continuar con la normal normalidad que la línea de vida nos va dando. Felicidades, pues ya me imagino la de quejas que se ha de llevar San Antonio (¿a poco no es maravilloso leer?).
"El rincón del morbocidio" es bien conocido por aquellas que, mal-cogidas-fueron, detectaron que, en realidad, siempre han sido bien-cogidas y mal-satisfechas ¿Ves como si nos gusta que nos engañen? aunque cuando se vibra de la misma manera, eso es otra cosa. El aviso en ese sentido es muy importante aunque definitivamente es instintivo; al paso del tiempo es cuando uno entiende los trucos de los demás.
[---Quiero una coca---]
Una de mis respuestas a "en qué momento'?" es: cuando decidimos no voltear atrás y seguir de frente sin importar a quien derribemos (la verdad es que no se me ocure nada inteligente que poner aquí). Dah... somos retependejos. Como siempre le juego al abogado del diablo y en su favor deberé decir que no se quiere incomodar a nadie. En el caso de la tristeza, no me parece que haya manera de dejar de sentirla ni que se elimine, es mejor dejarla fluir para dar paso a nuevos sentimientos (sean cuales fueren: hay que aprender a vivir con lo que hay).
[---Quiero ponche casero acompañado de música de Billy Idol y las Flans---]