Tocando puertas

19 diciembre, 2008

La siguiente historia fue escrita por el buen FÉNIXJLM, y ahora la comparto con ustedes pensando en que viene ad hoc a la época; por cierto, les recomiendo que cuando toquen a su puerta, abran, atiendan y agradezcan:

"La conclusión de esta historia se lleva a cabo en un hogar común y corriente, ubicado en calquier país de nuestra America Latina... incluso, bien podría haber sucedido en tu casa... en tu hogar...


***


Faltaban escasos minutos para las doce de aquella fría noche de invierno para Nachito, un pequeño de siete años , morenito de carita redonda cabello alborotado, ensortijado y unos ojos negros y vivarachos el día laboral no había sido para nada bueno. En sus entumidos bracitos apretujaba la totalidad de diarios que le habían proporcionado la madrugada de la vispera de nochebuena. Sin embargo, aún mantenía latente la esperanza en su corazón infantil, de que pudiese vender algunos diarios y estar asi en posibilidad de llevar por lo menos un pedazo de pan a casa. Sabía muy bien que él era la única esperanza de su madre y sus hermanos pequeños, para tener algo... por mísero que fuera y paliar el hambre a la que ya se estaban acostumbrando .


Lentamente caminó por la calle. Sus ojitos observaban emocionados todas las lucesitas de colores que colgaban de los arbolitos de navidad que miraba a través de las ventanas.


"Algún día podré darle a mi mamacita y hermanitos una casa como estas... un arbolito de navidad con una gran estrella de colores en su punta, un pollo rostizado, calentito y bien doradito... un nacimiento con todo y sus reyes magos y el niñito Jesús recostado en su camita de paja y heno... nomás es cuestión de seguir estudiando y vendiendo hartos periódicos para poder triunfar en esta vida, yo no seré un borracho como mi padre... ¡ yo sí quitaré a mi mamacita de lavar ajeno ! y le compraré unos zapatos de esos que traen las señoras que me compran el periódico allá en el centro comercial."


Interrumpió sus pensamientos para tocar el timbre de una de esas casas. Su olfato pudo percibir el olor a pavo que estaba a punto de ser sacado del horno, se le hizo agua la boquita y sus ojos negro azabache se entristecieron al recordar que no había probado bocado desde el día anterior, el calor de hogar le regaló una agradable sensación a través de su raída playerita y sus zapatos rotos. Con voz apenas audible le ofreció el diario a la señora que le abrió la puerta... "El diario señito, cómpremelo..."


"- ayyy chamaco latoso, ¡ no quiero comprar el diario , pensé que eran mis invitados a la cena de esta noche... lárgate y deja de dar lata ! -"

Valientemente el pequeño contuvo las lágrimas que amenazaban con desbordarse a torrentes por sus resecas mejillas, con un nudo en la garganta, se agachó y le dijo en voz baja a pipo su fiel cachorro que le acompañaba a diario a trabajar: "no te preucupes pipo, verás que en las otras casas nos comprarán los diarios y nos alcanzará para llevar a casa un pollo rostizado, aun que sea pequeñito y tú, esta noche comerás deliciosos huesitos..." pipo pareció entender la intención del pequeño y le obsequió con calidos y humedos lengüetazos en cara y manos.


En la siguiente casa, atendió un señor, quien ni siquiera le dió oportunidad de decir nada, de inmediato le cerró la puerta en la cara mientras volvía con su copa de vino en la mano, a seguir festejando aquella navidad, junto a sus seres queridos.


Innumerables veces tocó a esas puertas y el mismo número de veces recibió desdén, groserías y carencia de humanidad...


Ya casi con la fé perdida, decidió ya no tratar de vender los diarios, decidió mendigar por un poco de comida, recibiendo la misma respuesta por parte de aquellas gentes que estaban a punto de celebrar la llegada del salvador al mundo, la llegada de aquel que les enseñó a prodigar amor, caridad y HUMANIDAD a todos por quienes entregó su vida.


"No son malos pipo... lo que sucede es que están bien ocupados preparandose para celebrar la llegada del niñito Jesús... verás que allá.. mira, en la última casa si nos convidaran aun que sea de un poquito de comida, de esa que a lo mejor a los niños no les gusta y al otro día se las dan a sus mascotas o la tiran en la basura."


El tiempo pasó sin que el pequeño pudiese lograr su cometido, acercandose a su última oportunidad, haciendo un esfuerzo sobrehumano, sobreponiendose al terrible frío y cansancio, tocó a la última puerta...


Ahora quien abrió la puerta fué una niña mas o menos de su misma edad, quien al verle casi a punto de desfallecer a causa del hambre y el frío gritó a sus papás para que fuesen a auxiliar al pequeño.


El señor de la casa intentó levantarlo en brazos y llevarlo hasta la sala de la casa, pensaba darle de beber algo caliente y esperar su recuperación, su buena acción se vió interrumpida por la autoritaria voz de su esposa quien con estridente voz le decía: "¡ no te atrevas a meter a ese chiquillo mugroso a casa, seguramente estará lleno de piojos, pulgas o no sé que clase de bichos, mira ahi en la mesa, están las sobras de la cena, dale un poco y que se vaya, no quiero que me ensucie mis muebles... tan caros que me salieron !"


Padre e hija intercambiaron miradas de tristeza y moviendo la cabeza negativamente, hicieron lo que la señora solicitó, en un pequeño plato le pusieron algunos trozos de pavo, un vaso con ponche caliente y despidieron al pequeño.


Al día siguiente, en el quicio de la puerta, volvieron a encontrar a Nachito, envuelto en los diarios que no pudo vender, con pipo echado junto a él para brindarle calor, mismo que no fué suficiente para evitar su muerte, causada por el frío congelante de esa madrugada... a su lado se encontraba intacto el platito con comida y el vaso de ponche congelado, frío, al igual que las esperanzas de Nachito, por poder llevar a casa un pedazo de pan. Esa madrugada murieron también las esperanzas de poder estudiar, de ser alguien en la vida y poder sacar a su mamá de trabajar...


*** *** ***


Querido amigo, querida amiga... ¿ cuantos Nachitos has encontrado a lo largo de tu vida ?. Si bien es cierto que es hermoso dar en estas épocas, a tus padres, a tus hijos y hermanos... no crees que es mas bello compartir lo poco o lo mucho que tienes con aquellos Nachitos que a diario puedes ver encarnados en algún pequeño con su carita llena de mugre que te extiende la mano en un crucero o bien en algún jovencito o jovencita que te ofrecen limpiar tu parabrisas . Pero ya sé que tal vez pienses : ¡ pero si el dinero solo lo quieren para comprar droga ! Yo, con conocimiento de causa te puedo decir que, la droga o el vino, te hace ovidar el frío, el hambre y lo mas triste... te impide ver que el hombre, poco a poco vá perdiendo uno de los mas bellos dones; LA HUMANIDAD.


Queridos amig@s, no enmascaremos nustra falta de solidaridad fingiendo no ver, justificando el por que no damos algo a aquellos mas desafortunados que nosotros. Si en verdad crees que la moneda de a peso servirá para comprar droga o vino, por lo menos obsequiales una sonrisa, una caricia o una palmadita en el hombro, eso tal vez hará renacer en ellos la fé en que aún conservamos un poco de humanidad en nuestros corazones.


Mi mas sincero deseo de que pases una linda navidad, con el amor dentro de tu corazón, rodeado de tus seres queridos y la mente recordando a los que ya no estan con nosotros.


Con todo mi cariño y aprecio : FÉNIX JLM"