- I -

¿cuántas veces debe ser leído un libro?
¿podrás terminar de leer c-o-m-p-l-e-t-a esta entrada?¿cuánto tiempo es el máximo (o el mínimo) en que debes entretener tu atención en un párrafo, en una hoja en un capítulo, en una foto?
Luego de leer aquél libro (bien que te haya gustado o no) ¿Qué haces con el? ¿lo tiras a la basura? ¿lo escondes para que nadie más lo vea? ¿lo donas? ¿lo guardas en un lugar especial? ¿lo tienes lejos de la vista?
Esta serie de cuestionamientos vienen a mi mente con motivo de la euforia con la que los cibernautas accedemos a las redes sociales y, particularmente, a los
blogs por cuanto a lo que hacemos (o dejamos de hacer) con el conocimiento que obtenemos de su lectura (entendiéndolo como los datos a los que tenemos acceso).
Pero el
“blogear” no es necesariamente nuevo. Desde un punto de vista burdo y simplista se remonta al uso que años atrás se daba a los “chismógrafos” de la primaria/secundaria y al llenado de los diarios o bitácoras. En el primer caso, los textos ahí contenidos eran expuestos para que el resto de la “comunidad” los conociera en tanto, los segundos, eran más personales, más privados.
El hecho de que un escritor exponga sus quehaceres diarios o para él sobresalientes, puede obedecer a muchas circunstancias aunque
(coincido) la mayoría de las veces es para “soltar vapor”, para que el estrés no se acumule. En una frase: para desahogarnos.
Porque,¿de qué otra manera se puede entender que “x” o “y” persona nos exponga que hoy tiene frío, que extraña a su mamá, que quiere andar con tal o cual, que le gusta cierto grupo musical, que quiere compartir una canción, una foto, etc., etc.? y, más aún, ¿qué carambas le puede interesar todo lo anterior al lector de esa bitácora/diario/blog para que, inclusive, haga comentarios a dicha entrada/post? (claro, habrá quien diga que, siendo amigo del escritor, tiene la oportunidad de leerle y/o comentarle lo que le venga en gana, pero eso lo comentaremos en otro momento).
Ahora bien, todo lo anterior no ha cambiado con el uso del internet sólo que aquí, el llenado del “libro” tiene algunas significativas diferencias.
En efecto, además de las frases, ahora las líneas pueden verse complementadas por colores, efectos visuales, fotos, videos, música; vaya, parece que lo único que haría falta es el olor y la “sensación perceptiva” del tacto lo cual (dicho sea de paso), está a la vuelta de la esquina.
- II -
El internet y su uso es la ventana al conocimiento actual.
Los hechos históricos y el acceso al conocimiento no han cambiado demasiado en el devenir de la humanidad; lo único que ha cambiado es “el medio”, pero la percepción que el destinatario de ese conocimiento tiene, sigue siendo la misma.
En principio, la transmisión de los datos fue de manera oral; con la aparición de los libros, aquellos testimonios se contuvieron en una base material que permitió (y permite) que los mismos puedan traspasar la barrera del tiempo, es decir, que no se pierdan en la imaginación de aquél lejano receptor. Ahora, con el uso de la red de redes, ya no es necesario acudir a una biblioteca para poder hacernos de ese conocimiento; resulta suficiente una conexión y que uno NO viva en un estado totalitario que impida a su acceso.
- III -
La vida natural (no virtual) fue “concebida” de manera lineal; comienza en un punto y concluye en otro. Así de sencillo.
Al día de hoy no se tiene conocimiento ni los medios para poder “brincar” de un lado a otro de esa línea; en todo caso, si pudiéramos hacerlo, de cualquier modo, ya no estaríamos en ese plano de tiempo/espacio desde el que comenzamos a saltar.
Por el contrario, todo lo que implica el uso de las nuevas tecnologías, no es lineal.
Uno puede redactar este texto e incluirlo como entrada en su bitácora/diario/blog y, tiempo después, eliminarlo o bien, “regresar al pasado” y revivirlo e inclusive reconcebirle modificando alguna frase, incluyendo otro tipo de letra, etc.
La pérdida de los “datos”, entendiéndola como las secuencias de unos y ceros que “creamos” en una computadora no es la misma que antaño. Cuando se moría el maestro y sus pupilos, el hilo conductor que transmitía aquél conocimiento al resto de la comunidad se veía truncado, ya no era propalado a otras generaciones. Del mismo modo ocurría con las bibliotecas; con sólo quemarles bastaba para que lo que ahí se contenía ya no pudiera ser materia de estudio alguno.
En la obra de
George Orwell, “1984”, el gran hermano tenía a su disposición un centro de información que se encargaba de “modificar” (así, literalmente) la historia, de reescribirla pues siempre que su antojo se lo permitiera. Ello me trae a la mente el hecho de que la historia la escriben los vencedores, no los vencidos.
En otras palabras, los datos computacionales pueden recuperarse. Así, el internet y las bitácoras/blogs NO son lineales; quienes las hacemos y las leemos sí.
Y no son lineales porque, como un libro, nos permiten regresar en el tiempo para poder reconocer algún dato que se nos haya escapado o que queremos recrear en nuestra mente de nuevo; desde luego, su contenido es inmodificable, pero sólo hasta cierto punto.
- IV -
El escaparate que te da internet es una gran ventana que abres desde adentro de ti hacia afuera; todo lo que publiques queda a disposición de quien pueda pararse frente a la entrada de la cueva del tesoro y diga correctamente las palabras “¡ábrete sesamo!”
Y es que no puede ser entendido de otra manera.
En efecto, si uno NO quisiera que sus escritos fueran conocidos por nadie más, basta con que no los publique. Si quisiera que los mismos (escritos, pensamientos, fotos, canciones, etc.) sólo los conociera determinado tipo de público, también tiene la oportunidad de hacerlo restringiendo su acceso.
Por otro lado, si el redactor/transmisor de los datos/conocimientos, ha permitido que cualquiera tenga acceso a los mismos, no es de dudarse que, eventualmente, alguno que otro cibernauta dará con ellos y podrá, del mismo modo, aprovecharse de ellos.
De hecho, también es probable que si se deja la puerta abierta, alguien no muy deseable acceda por la misma; en ese caso ¿de quién será entonces la culpa? ¿de quien dejó ese acceso libre o de quien decidió pasar al patio del vecino cruzando por tu casa en lugar de darle la vuelta completa a la manzana?
- Epílogo -- El que seamos seres lineales no impide que tomemos de la biblioteca esa obra de Julio Verne que tanto nos gustó para volver a leer sólo y únicamente el capítulo aquél en que los viajeros descienden al fondo del mar para conocer aquella ciudad perdida. Si es de nuestro deseo permanecer embobados leyendo y releyendo, me parece que tenemos derecho a ello
- Por más catártico que te resulte el escribir, el subir canciones, fotos, etc. a internet/tu blog, si no quieres que nadie más las lea, oiga, vea, perciba, comente, etc., pues, ni las escribas ni las subas.
- Ten presente que los datos/información/conocimiento existentes en internet son recuerdos de varios escritores que confiaron su lectura y aprovechamiento a T-O-D-O-S los cibernautas (salvo lo contrario, es decir, que su acceso sea restringido); por ello, de vez en vez utiliza la “máquina del tiempo” para regresar a su lectura y/o aprovechamiento; seguro descubrirás “novedades” de las que no te percataste en la primera lectura. No permitas que, como en el cuento, los recuerdos sean devorados para pasar al olvido.
- De vez en vez, reúnete con los amigos p-e-r-s-o-n-a-l-m-e-n-t-e; es bueno tenerlos en mente mandándoles recaditos por celular y/o renviándoles cadenas por correo electrónico, pero no hay como ver sonreír a tus cofradíes, chocar su mano, jugar dominó con ellos, enjugar sus lágrimas, abrazarles..
- En la medida de lo posible, no seas “cerrado”, mantente abierto a las conclusiones que, con motivo de su percepción de la realidad, algunas otras personas tienen: no todos piensan como tu. Expande tus horizontes, pero sé firme en tus convicciones.
- Claro, desconfiar de vez en vez no es malo, pero no desenvaines la espada y ataques hasta que no conozcas ampliamente los motivos del lobo.
Y, por último, gracias por leer completa esta entrada.