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30 octubre, 2007



Hoy con poca luz de lejos,
verde casi violeta, por ahí.

Un grito mudo, ensordecedor,
que no puedes oír, viene hacía ti.

Sin llegar, sin poderlo aclamar;
levantando los ojos y sí,
los tres con rojo carmín.

Tus labios, mis ojos y un claro esplendor
que sea a rayas con cuadros
y sin poderlo dibujar lo tienes;
cuando lo necesitas, viene.

Y al regazo tuyo un suave barullo
lo contempla diciendo:
---ahí, donde la mar acaba y comienza, ahí estás;
dentro y fuera, comenzando, terminando.

Soñando despierta, olvidando deudas añejas,
delatando la caída de las hojas cuando despiertas.

Al regazo mío, sobre mi brazo con tu pelo... ahí---


“Que bueno que puedo ver la realidad tan silogísticamente como la objetividad aparente”
Exenio, filósofo de banqueta del siglo XXI.