18 octubre, 2007
Ya nos acercamos “peligrosamente” a las festividades de día de muertos y hurgando entre papeles, papelotes y papelitos, encontré unos fragmentos del ayer que deseo compartir con todos ustedes (tengan cuidado, los posts me vienen persiguiendo ahora que la disritmia circadiana va cediendo):Debería ser la muerte.
Aquella humedad roja,
el sabor joven de su cuerpo;
más allá del tiempo y el espacio
donde se posee algo más
que ya no es de ella.
La dimensión desconocida,
esa entidad de luz y sombra
del fuego y velocidad
que se presiente más allá de la vida.
Ese vació tan colmado
en el que se cae
con plenitud tan ligera,
dulce y vertiginosa,
que debería ser la muerte...
P.D. Veo que me lees, y eso me da un gusto casi infinito... por favor, no lo dejes de hacer...