08 octubre, 2007
En ocasiones los labios se conectan al corazón y aunque éste no tenga ley, en esa cacería por fin puedes pertenecer a alguién... o a algo.
El día que "alguien" decidió crear al ser humano y dotarlo de una maquinaria especial a través de la cual debería circular un líquido rojizo mismo que se movería por el impulso creado por una "bomba" a la cual ahora conocemos como corazón, seguramente también pensó en que habría de dotar a esa raza de la virtud de realizar armonías con el ritmo que de esa bomba naciera.
Así se ha creado la música y con ella la capacidad de "mover" una o dos fibras de las que estamos compuestos y que nos hacen sentir vivos.
Ya sea en un iPod, en un CD, o en la simpleza de nuestra imaginación o memoria, esos momentos, invariablemente, habremos de "empatarlos" con alguna canción, esa que, inclusive, permite que "viajemos" con una sonrisa, una lágrima o un suspiro.
Hoy, aunque no he recibido señal a mis susurros (que no la esperaría por aquí, sino por mail), he traido a la virtual memoria que representa este medio, la siguiente canción que, desde luego, espero te guste tanto como a mi: