Y cómo se le hace para olvidar?

27 junio, 2008

Cuando uno quiere conocer, pregunta, investiga, está al tanto, le da seguimiento; en fin, utiliza prácticamente todos sus sentidos y está alerta al menor cambio en el ambiente.

Para conocer a una persona pues, se le debe conocer... pero ¿cuál es la mejor manera? ¿qué se obtiene de ello? ¿para qué conocerla?


>>>>>>>>lapsus cognositivus marca Acme<<<<<<<<<<<
(advertencia algunos nombres han sido cambiados para evitar herir susceptibilidades ---¿¿o no??---)

Hace muuuchos años, viviendo en aquél lugar de lomas, desfiladeros y andadores, saliendo de la secundaria, Verónica (quién iba a otra secundaria) “coincidía” conmigo en el mismo autobús de regreso a casa. Jajaja!!! Tengo presente que una tarde fui a tocar a su casa y me abrió su papá; no’mbre, un wey de casi 2 metros tipo “maestro limpio” pero con haaartos bíceps, bigote larguiiiiiiisimo quien, al final sólo gritó: “Verónica, te hablan...”. Hasta ahí deben saber que yo no la conocía en persona ni creo que ella supiera de mi. Dah!!! ya de “cerquitas”, ya no fue la gran cosa, pero la conocí...

Antes, en la primaria, tuve “curiosidad” por MI, Pilar, la niña del cocodrilo (neta, tenía uno en su zótano!!!) y otras, pero esas son otras historias...

En la prepa llegué a tener por “amiga secreta” a Abigail, quien por cierto tenía una piel canela bien linda que conjugaba con sus ojotes grises; creo que ella fue a la primera a quien me le declaré y, también, la primera que bieeeen bonito me dijo mi primer “pero si estamos bien como buenos amigos, vale?”. No le conocí muy bien...

Después “intenté” conocer (pero ahora en donde vivía y andando de “pata de perro” en las bicicletas con mi primo y el bucanero) a Alejandra, a Margarita (uf!! su inchi hermanito no la dejaba ni a sol ni sombra!!! pero se la peló, ---cajum--- disculpen el “franchute”, aquella noche colonial); a las gemelas, a la zotaca (y no me lo tomen a mal pero, en buena onda, antes y le sobraba un centimetrito pa’dejar de ser, mmm... enana...); a Adriana (quien nunca me dijo si en realidad era mucho más grande que yo; aquí inserte amigo/a lector una carita de extrañamiento pues, la neta, nunca supe si quería o no conmigo ni por qué). En fin... en un grado u otro, les conocí, poco, mucho, pero lo hice...

En la universidad hubo a quien conocer, pero ya les dije que esa es otra historia.

También tengo presente cuando conocí a M; hasta entonces no había tenido novia (neta) y ella tenía cierto horario para pasar por la esquina de esa calle cuando regresaba del trabajo. Para ese entonces el joven “maracas” (quien en realidad me iba a presentar a su amiga), ya me había introducido con ella.

Rápidamente me aprestaba a “emperifollarme” para apostar mi humanidad en aquella esquina en la que había una tienda. Disimuladamente, aparentaba estar distraído al mismo tiempo en el que ella pasaba. Como si fuera coincidencia, volteaba y le saludaba. En pocas palabras, estaba al pendiente de sus pasos.

Bueh, pa’lapsus ya’stuvo bueno...

[Chale, perdí el hilo de la entrada pues, según yo iba a escribir de la melancolía, de lo difícl que es olvidar, que no se puede aprender a “des.aprender”, pero creo que mi decisión de reflexionar y sonreir ha sido mejor ¿lo creen así?]

>>>>>>>>lapsus concluido <<<<<<<<<<<

Cuando se ha perdido la inocencia, cuando se ha tenido demasiado conocimiento, es poco difícil recuperarla y, en su caso, olvidar lo conocido.

Vaya, se puede uno desprender de lo material pero, de (algunos) recuerdos, simplemente, pues, no se puede...

¿Que de cuáles memorias no se puede desprender uno? JA... ustedes saben a qué me refiero....

He estado tejiendo mucho sobre el argumento de que “El NO ya lo tengo; ya nada más voy por todo lo demás..."

Claro, lo malo de ser “segundo lugar” es eso, sólo le toca una medalla de plata (si acaso), pero no te dan las guirnaldas ni recibes los besos de las edecanes, ni te toman las fotos, ni nada más... Por supuesto que quien llega “primero” tiene un derecho de preferencia que deriva de esa “puntualidad”, aunque hay que recordar que no se puede ser tan tajante al grado de no rectificar en el camino tanto la dirección como el objetivo... las cosas cambian.

Lo malo es que todo esto es como “lanzar aviones de papel a la mente del otro”, es decir, son proyectiles que por su naturaleza, aunque den en el blanco, poco daño pueden causar amen de que, también es probable, que el “objetivo” ni cuenta se de ni de que le están apuntando a él ni que esos misiles, en su caso, le han dado.

Tendrá sentido hacer la "subcacurreada" descripción ahora? - - - ... por el momento, no lo sé... (bueno, si lo sé ¿o no?)

Pinche nostalgia...

No he tenido quién me cuestione, quién me debata, quién se oponga; bueh, habrá cosas que no diría sin mayor determinación pero, en realidad, SÍ querría “soltar ese vapor” pero sólo por resolución de quien me interrogue... hay tantas cosas por saber...

Cierro con una de las famosas frases celebres de aquél filósofo de banqueta del S.XXi que reza: “No hay peor lucha que la que no se hace; el paso del tiempo ayuda, pero si la mercancía no se exhibe en el aparador pues, no se vende y, claro, se hecha a perder...”

P.D.- Tsss!!! Se me olvidó decirles que pusieran este video antes de comenzar la lectura, CHIN!!! ya será pa’laotra; buen fin de semana...