29 agosto, 2007

Las líneas marcaban el desfiguro de tantos tramos andados por el transcurrir de las gotas en el aire y por esa suave brisa que refrescaba las delicadas curvas que estaban ahí tan sencillamente con el aroma de su delgados dedos.
Esa sensación para él era algo único, tan disfrutable o más que cualquier otro instante en su vida, jamás cambiaría su asiento en un momento como este.
Aunque el bullicio agotaba los pasos de los viajeros en el exterior, esto era menos que “bullicioso” era más “contemplativo”.
Los problemas son pasajeros de un tiempo distante que encontraban cabida en la silenciosa y vacía copa de un bar en esa medianoche.
Murmullos, sed, sangre ardiente eran algo más que un conjunto de adjetivos para ese pequeño pero emocionante lapso de . . . ; pero quien sino el actor principal para relatar los sucesos ocurridos hasta ese día.
Hasta entonces...