16 agosto, 2007
Coexistencia, llámenlo como quieran, eso es lo que en una mar de fantasía puede suceder en cada momento.
En efecto, hagan como que vuelan, en serio; cierren los ojos, levanten los brazos a la altura de los hombros y permitan que sus alas se extiendan y comiencen a batirlas hasta que ya no haya contacto entre su cuerpo y la tierra que éste toca.
Ahora bien, ahora que han descubierto este nuevo poder abran los ojos, y comiencen a planear. Ahora imaginen que pueden ver muchas más formas y colores de los que solían percibir cuando tenían los pies en la tierra.
Allá, a lo lejos, habrá una enorme torre, bien cimbrada, erguida con majestuosidad; no es un ser, pero sabes que podría llegar a serlo en ese mundo.
Lleguen hasta ella y pósense en lo más alto, al mirar hacia abajo podrán observar otra estructura que se perdió a la distancia pero que es igual de imponente.
Si ambas construcciones fueren seres vivos, la modestia territorial de la primera se emparejaría con la consumada receptividad de la segunda; en otras palabras “vivirían” armónicamente, aún sin tocarse, simplemente sabiéndose presentes.
Ladyhawke - (Everything I Do) I Do It For You (Bryan Adams)